Presiento una buena fortuna
La sal recubre cada acantilado dejado de la mano de Dios. Llena el aire y convierte el ron en salmuera.
Y aun así puedo saborearla: algo me espera aquí. Lo siento en el fondo de las rocas. Una vibración en la punta de mis dedos, un pulso. El mismo espasmo que siento antes de sacar un hacha. Lo conozco bien.
Un zumbido que acabará con mi racha de miseria. Por fin me sonríe la fortuna.
BERTRAM
Ubicación: El zumbido de las paredes















